Eric Ortiz García | Reseñas 19/01/18

Reseña 'The Disaster Artist': Una historia de éxito divertida y poco convencional

Incoherente, repetitiva, llena de huecos argumentales, con terribles diálogos, mal actuada y filmada, pero también una experiencia increíblemente disfrutable. Todo esto es The Room, hasta ahora la única película escrita, producida, dirigida y protagonizada por Tommy Wiseau, el misterioso hombre millonario con look de vampiro y un marcado acento europeo que contrasta con su pensamiento de ser un all-American man. A pesar de ser concebida como un drama serio y personal que iba a continuar con la tradición del dramaturgo Tennessee Williams y del legendario histrión James Dean, The Room ganó notoriedad por las razones incorrectas, uniéndose más bien a la lista de lo mejor de lo peor, donde también destacan cintas como Plan 9 del espacio exterior de Ed Wood, Manos: The Hands of Fate y Troll 2.

A diferencia de productos como Sharknado, The Room aspiraba a grandeza, no por nada Wiseau pagó por una exhibición de dos semanas en un cine de Los Ángeles para que su ópera prima pudiera ser elegible en los premios Óscar. Pero la nominación nunca llegó, ni mucho menos el dinero necesario para poder generar una ganancia tras la extraordinaria inversión de aproximadamente $6 millones de dólares. Pero lo que eventualmente sí llegaría nadie se lo pudo imaginar: un culto de seguidores, funciones agotadas en varios países, un libro sobre el trasfondo y la filmación, y su adaptación cinematográfica dirigida y protagonizada por James Franco. 

Aquí abajo el tráiler:

The Disaster Artist lleva a la pantalla grande el libro homónimo co-escrito por Greg Sestero, el actor que interpreta al mejor amigo del protagonista de The Room. La estructura del trabajo literario nos introduce a la vida de Sestero y sus experiencias con Wiseau antes de la filmación de The Room, durante el making-of de la película y el terrible resultado de la misma. Por su parte, la cinta de Franco— en la que su hermano Dave interpreta a Sestero—tiene una narrativa lineal, la cual sintetiza lo tedioso del relato. Además es importante resaltar que aunque Franco cambia algunos hechos, en ningún momento pierde la esencia del material original.

La amistad, las decepciones, la perseverancia y, por supuesto, la rareza de los protagonistas se encuentran en el núcleo de The Disaster Artist. Pero lo que hace al film realmente relevante es el guion de Scott Neustadter y Michael H. Weber, el cual altera cuestiones como el arribo de Sestero a Los Ángeles (en el libro Wiseau permanece en San Francisco por un buen rato), las audiciones que obtiene Wiseau una vez que regresa a Hollywood (en el libro nadie lo llama), o la relación entre Greg y su novia Amber, la cual se torna más importante en la película con
el objetivo de desencadenar el lado oscuro de Tommy.

Sin embargo, los cambios no dañan a la adaptación, porque al final se tocan todos los conflictos importantes del extraño bromance entre estos underdogs: el halo de misterio del disaster artist (incluso el libro revela más del trasfondo de Tommy), los celos personales y profesionales de Wiseau por Sestero, el inicio prometedor de Greg en Hollywood, el rechazo de la industria como combustible para la escritura del guión de The Room, y - ya entrados en la producción de la película - los sacrificios y el hartazgo de Greg, esto último debido a las actitudes de Wiseau. 

¿Qué tuvo que haber sucedido en un set para que el producto final fuese tan desconcertante y gracioso? James Franco y su impecable interpretación como Wiseau (el look, el acento y la risa
son imitados magistralmente). Además, Seth Rogen y los otros actores secundarios, quienes le dan vida al crew y al resto del reparto, son parte de nosotros, la audiencia—se muestran incrédulos, asombrados, indignados y entretenidos ante el despliegue de locura y tensión en un set donde no había agua ni aire acondicionado pero sí lujoso baño privado para Wiseau.

Estos personajes también representan al público cuando, finalmente, experimentan en pantalla grande el resultado final. Franco comanda una recreación precisa del infame metraje de The Room. 

VEREDICTO 

15 años después de la premiere de The Room, Wiseau tiene su discurso y acepta que, probablemente, las audiencias encuentren humor donde en su visión original solo había dolor. The Disaster Artist resume la transición del pensamiento de Tommy y, aunque lo muestra avergonzado y dolido por la recepción inicial del público, cierra en un tono victorioso y hasta inspirador. Es una historia de éxito poco convencional que va a acorde a la personalidad de su protagonista. 

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