Dan Jolin | Reseñas 16/11/17

Reseña 'Justice League': Pasa un buen domingo junto a tus superhéroes favoritos

Hay un momento en Justice League, durante un descanso en el que se deja hablar de los ataques extraterrestres que desafían la física, donde el gris Bruce Wayne (Ben Affleck) y su compañero aún más insípido Alfred (Jeremy Irons) hablan sobre aquellos tiempos donde las cosas eran sencillas “Esos eran los días”, dice Alfred, “donde la mayor preocupación era jugar con pingüinos de cuerda”. 

Es una broma entre cuates, obviamente. La cual seguramente añadió Joss Whedon quien, después de la tragedia que sucedió con la familia de Zack Snyder, entró de director suplente y como guionista. Pero lo que sugiere que el pasado de Batman está más unido a las películas de Tim Burton que a la trilogía que armó Nolan; una noción que es reforzada por el compositor Danny Elfman (quien remplazó a Hans Zimmer), escondiendo dentro del film un poco del tema original de Batman en el 89. 

El reclamo tonto que se esconde sobre la herencia cinematográfica es sintomático a la preocupación de Justice League de alejarse del estilo feroz de Snyder en las primeras pelis del universo Extendido de DC, hacia algo más ligero y, bueno, más cercano a los films de los Avengers. Es tan obvio que incluso parece simplón mencionarlo: la participación del escritor y director de Avengers, Whedon, vuelca la historia hacia un alienígena malo que quiere desbaratar el mundo en un ambiente lúgrube y oscuro. Pero para ser justos, hubiera sido de mal gusto mantener el Bruce Wayne de Nolan en un largometraje donde Batman se ve involucrado con insectos alienígenas, un hombre que es mitad humano mitad máquina, un sireno musculoso, la princesa del amazonas y un tipo que corre como bala. 

De cierta manera, Justice League es supremamente cursi. Después de los acontecimientos que dejaron al mundo terriblemente mal (que Superman haya muerto es el equivalente a que grandes íconos como Prince y Bowie se fueran), la trama conduce a la verdadera mezcla de mitología y acción que hay en los cómics de DC la cual, no termina de cuajar del todo pues hay muchos elementos sueltos—incluyendo, un pequeño flashback que muestra a Green Lantern. Nada de eso es impulsado por los efectos especiales, que terminan por arruinar un final exagerado que involucra muchos cristales púrpura y un villano principal que fue descuidadamente procesado por computadora.

VEREDICTO

Pero eso no quiere decir que no es entretenida. El elenco funciona perfecto, Ezra Miller es un nerd y entusiasta Flash, Gal Gadot se comporta como una líder sólida. Ray Fisher es un muy buen Cyborg, mientras que Jason Momoa, contra todo pronóstico, funciona bien en el papel de Aquaman. Mientras que con Affleck, el Batman que interpreta parece perdido, pero no resulta una actuación imperdonable.

Aún con todas sus imperfecciones, es un buen film para ir a ver en domingo y, tal vez, la próxima vez haya un mejor villano que complemente la historia. 

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