'Baby Driver': una coreografía en la que las balaceras y persecuciones marcan el paso

Anaid Ramírez | Reseñas 11/08/17

'Baby Driver': una coreografía en la que las balaceras y persecuciones marcan el paso

SINOPSIS

A Baby (Ansel Elgort) le faltan pocos movimientos para poder salirse de la banda criminal que lidera Doc (Kevin Spacey), donde funge como el responsable de evadir a la policía gracias a sus habilidades frente al volante. Cuando el chico conoce a Deborah (Lily James) y se enamora de ella, la urgencia por alinear su camino es mayor, y para ello tendrá que dar un último y peligroso golpe.

Edgar Wright te obliga a abrocharte el cinturón de seguridad desde la primera escena; la velocidad del arranque, en medio de un asalto bancario lleno de ritmo y sincronía, te aplastará contra el asiento y querrás que esa sensación permanezca. El cineasta no sólo cumple con ese objetivo, también presenta a un conductor que seguro quedará en tu memoria cinéfila.

Así como el Driver de Ryan Gosling o el The Driver de Ryan O'Neal, Baby (Ansel Elgort) es un tipo fuera de la ley. La maestría del joven para conducir y escapar lo atan a los planes de Doc (Kevin Spacey), quien se dedica a cometer atracos a lo grande y encontró en Baby al sujeto ideal para librar siempre a la policía —y de paso ofrecernos unas persecuciones alucinantes—.

Al igual que sus colegas cinematográficos, en la vida de Baby no falta la mujer que llega para cambiarle la perspectiva y obligarlo a pisar el embrague y a cambiar de velocidad. En esta ocasión el lugar del copiloto le pertenece a Lily James, cuya interpretación y carisma le permiten romper el (des)encanto de su Cenicienta (2015).

Pese a esas similitudes con las creaciones de Walter Hill (The Driver) y de Nicolas Winding Refn (Drive), Wright da identidad propia a su antihéroe. Baby está en el negocio más a fuerza que de ganas y entre sus planes no está el llenarse las manos de sangre, de hecho cuenta los crímenes que le faltan para quedar a mano con Doc y recuperar su tranquilidad.

Pero lo que más distingue a este conductor es que se trata de un melómano extremo, en esta ocasión Wright da a la música un lugar más privilegiado que en sus anteriores filmes. Decir que el personaje central de la cinta tiene un track para cada momento, no es exageración. Ya sea para recordar a su madre o prepararse un sándwich reproduce la canción ideal, y no se diga para cuando debe ejecutar un asalto bancario, para eso tiene incluso el compás perfecto.

Es por eso que el soundtrack y la edición aportan mucho a la fluidez del relato. Pero si las decisiones de Baby nos intrigan y queremos saber lo que desencadenarán cada una de sus decisiones, eso se lo debemos a Elgort, quien está a la altura de sus compañeros de elenco, sobre todo de Spacey, con quien forja un entendimiento clave para que el largometraje no meta el freno antes de tiempo y lleguemos sanos y salvos a su final abierto. 

VEREDICTO 

Algo así como una coreografía de dos horas en la que los asaltos, balaceras y persecuciones marcan el paso, para que un driver melómano, justiciero y hasta romántico se luzca en la pista de baile.

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