'Hazlo como hombre': una película fácil de olvidar

Publicado el día 14 de Agosto del 2017, Por Ana Lucía Altamirano

Falla en el momento de plantear todo aquello a lo que pretende criticar

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SINOPSIS

Raúl enfrenta la salida del clóset de uno de sus mejores amigos, lo que le remueve todas sus creencias machistas y hasta homofóbicas. Apunto de convertirse en padre y esperando mantener a su lado a su compañeros de toda la vida, buscará entender la nueva etapa de su bro.

Consolidado como director y escritor en su natal Chile, el director Nicolás López ahora trabaja de lleno en la escena mexicana. Esta vez trae Hazlo como hombre, comedia que busca darle vuelta a la burla estereotipada de la homosexualidad que ha retratado el género e invita a reírse de los prejuicios machistas.

López cuenta la historia de Raúl (Mauricio Ochmann), treintañero de clase media que se pasa la vida haciendo alarde de su éxito con las mujeres y de sus logros económicos ante sus viejos amigos, Eduardo (Humberto Busto) y Santiago (Alfonso Dosal). Cuando este último decide anunciar que es gay, el universo de Raúl empieza a colapsarse.

Desde el inicio y sin pelos en la lengua, los personajes de esta movie hablan de sus inquietudes sexuales; se burlan y enfrentan sus condicionamientos “mochos” para nuevamente jugar contra lo establecido, tanto en la dinámica de las relaciones, como en lo que hombres y mujeres parecieran buscar hoy en día.

Aunque buena parte del reflector de Hazlo como hombre apunta a la tolerancia ante las preferencias sexuales, lo más rico del relato es la manera en la que aborda la amistad y cómo se ríe abiertamente de los monstruosos prejuicios con los que se vive en la actualidad.

El armado de esta producción, que logra momentos cómicos gracias a la naturalidad y cercanía de sus personajes, provoca que la mayor falla de la historia sea su “buena intención”de ironizar respecto a los personajes y dinámicas estandarizadas. Es decir, el uso que hace de los estereotipos sobrepasa la línea en algunos momentos, por lo que luce como si caminara en una especie de cuerda floja que no permite vislumbrar si la intención es criticar esos estándares o si, de plano, recurre a ellos por falta de creatividad.

Seguro por el argumento y los actores —también aparece Aislinn Derbez y aquí no la hace de novia de Ochmann, ¡por fin!— llamará la atención, pero la película termina en una anécdota que muchos  echarán al olvido pronto. 

VEREDICTO

Entretenida a medias y obvia, sobre todo al momento de plantear todo aquello a lo que pretende criticar.