La Obra Maestra Empire: 'Taxi Driver'

Publicado el día 27 de Julio del 2017, Por Neil Alcock

Escuchamos a Scorsese y De Niro hablar de esta obra producto del insomnio.

Aqui va un banner...

Cuando se estrenó Taxi Driver, de Martin Scorsese, en febrero de 1976, su guionista Paul Schrader estaba encantado de ver la fila de la audiencia dando la vuelta a la manzana; después de todo, su película, lejos de ser fácil de vender, no había disfrutado de un viaje sencillo hasta la pantalla. Cuenta la leyenda que en un momento Columbia Pictures le tuvo tan poca confianza al director Martin Scorsese que antes de aceptar pagarla, Steven Spielberg tuvo que comprometerse a terminarla si Scorsese la regaba.

Pero el respiro inicial de Schrader por el éxito de taquilla de Taxi Driver se vio ensombrecido por una preocupación persistente: al fijarse bien en esas filas, vio a muchos jóvenes en chamarras de combate y cortes de pelo familiares; imitaban al antihéroe de la película, Travis Bickle. Ya se habían esparcido los rumores del espectacular acto sangriento de Bickle en el clímax, y a la vez sin comprender y reforzando cada punto que la película planteaba, estos jóvenes se sentían energizados por ello.

¿Pero qué esperaba Schrader? Él, con Scorsese y Robert De Niro habían creado un monstruo con quien era casi imposible no identificarse. No sorprende que a muchos les hayan parecido heroicas las acciones de Bickle, pues su defensa fue muy persuasiva.

Schrader escribió Taxi Driver desde lo profundo de su propia psique atormentada mientras se recuperaba de una úlcera gástrica. Su hospitalización se dio después de un matrimonio fallido, un romance fallido y un tiempo de vivir en su auto a dieta de alcohol y pornografía, que no es particularmente nutritiva. Inspirado por el intento de Arthur Bremer de asesinar al candidato presidencial George Wallace en 1972, Schrader incluyó en su historia su propia crisis existencial, y así nació Travis Bickle. Una historia alucinante de soledad extrema y venganza equivocada, Taxi Driver es la historia de un hombre intentando sacarse a sus demonios con actos de violencia bíblica.

Schrader le vendió su guion a los productores independientes Julia y Michael Phillips, quienes no se mostraban muy interesados en soltárselo a Scorsese a pesar de su interés por dirigirla. En ese momento el director de 29 años sólo tenía dos filmes a su nombre: el encatador pero deshilvanado Who’s That Knocking At My Door (1967) y la película de explotación Boxcar Bertha (1972), y ninguno de ellos fue un hitazo. Pero en 1973 Mean Streets explotó en la pantalla, y con ella De Niro, quien apenas un año después se embolsó un Oscar por The Godfather Part II. El verano de 1975 era el momento perfecto: Scorsese estaba que ardía, De Niro todavía más, y Nueva York —donde se desarrolla la historia— era la más candente de todos, con una ola de calor tan sofocante que cocía la basura que se apilaba en las calles porque los barrenderos estaban en huelga.