Kaili Blues: Un film en donde predominan las emociones

Publicado el día 25 de Julio del 2017, Por Julio César Durán

Hablar de una pieza cinematográfica es, por supuesto, hablar de la construcción o desconstrucción de sentido.

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Hablar de una pieza cinematográfica es, por supuesto, hablar de la construcción o deconstrucción de sentido. El significado que se va reproduciendo entre la pantalla y los ojos del espectador, a partir de un andamiaje técnico—llámese el armado o la destrucción de un lenguaje por parte, en este caso, del realizador fílmico—, es la base de cualquier representación en el séptimo arte.

Esta intención es directa y evidente en la ópera prima del joven poeta y cineasta chino Gan Bi. Titulada Kaili Blues: Canción del recuerdo (Lu bian ye can, 2015) es una película hermosa, aparentemente sencilla y sobre todo fresca, digna de la mirada más atenta que desee alejarse de cualquier cinefilia obsoleta; donde luz y movimiento, es decir, espacio y tiempo, son privilegiadamente puestos en evidencia.

Con guiños muy específicos a filmes de Apichatpong Weerasethakul y Abbas Kiarostami, Gan Bi propone un relato sencillo: el médico Chen (quien, se sugiere, posee un oscuro pasado) sale del pequeño poblado llamado Kaili por dos razones: para encontrar a su sobrino que ha sido “regalado” por el irresponsable hermano y entregar un obsequio al antiguo amor de su compañera en la clínica local. Quizá esto no diga mucho, aunque no necesita decirse más al respecto porque la fuerza de este largometraje reside en cómo se condensan poesía visual y sonora a partir del relato dando un resultado humilde, con todos los alcances positivos que el término acepte.