'Okja': La película que probablemente te hará llorar y convertirte en vegano

John Nugent | Reseñas 3/07/17

'Okja': La película que probablemente te hará llorar y convertirte en vegano

TRAMA

En la Corea del Sur rural, una niña llamada Mija (Ahn) disfruta de una vida idílica en la compañía de Okja; un "supercerdo" genéticamente modificado. Pero cuando la inventora de Okja, Lucy Mirando (Swinton) demanda que regrese a Nueva York para una treta de relaciones públicas; se desata una lucha por su libertad.

Este año, en Cannes, Okja se convirtió en el inocente cerdo de un furioso y oportuno debate. La última película del realizador coreano Bong Joon Ho, proyectada en competencia; fue comprada por Netflix. El gigante del streaming optó no estrenarla en cines, para desasosiego de los tradicionalistas. Un coro de abucheos recibió el estreno del filme.

Su última película, Snowpiercer, nunca fue proyectada en el Reino Unido; así que es entendible que Bong haya estado sumamente interesado y tentado ante la oportunidad que ofrece Netflix de distribución instantánea en 190 países. Indudablemente Okja merece estar en las salas cine, pero este debate ha ayudado a opacar una verdad inobjetable: Okja es una película brillante.

Junto con el coguionista Jon Ronson —un experto en acercamientos empáticos a personajes excéntricos—, Bong ha cocinado un estofado de cerdo con elementos muy dispares para crear una verdad cinemática original. Es una aventura Spielbergiana, una fantasía mágica, llena ciencia ficción distópica y un himno a los derechos de los animales. Todo esto cimentado en la simple historia de un cerdo nacido en un tubo de ensayo y la subsecuente batalla por su destino.

Hay algo Ghibliesco sobre la primera media hora cuasi muda de la película, donde nos presentan la dulce relación entre la niña y la bestia en un escenario natural. En Mija —interpretada con una resolución sorprendente por la novata Ahn— encontramos a una heroína valiente, tenaz, ingeniosa y muy intolerante a la mierda. Y en Okja tenemos un héroe al cual apoyar desde el principio.

Con imágenes generadas por computadora (CGI), se crea muy convincentemente a un cerdo parecido a un hipopótamo cuyos ojos tristes y lealtad altruista muestran una aguda inteligencia y un corazón de oro. Es difícil que el CGI te sorprenda en estos días, pero Bong le da una humanidad sorprendente a Okja; que se gana nuestro amor desde la primera flatulencia porcina.

Después de una escena de persecución —que termina maravillosamente con un heroico popó— Okja regresa con sus creadores corporativos en Nueva York. Tilda Swinton es una villana gloriosa llena de conflictos con papá, mientras que Paul Dano es el contrapunto que lidera a un grupo de activistas por los derechos de los animales. Jake Gyllenhaal probará ser más divisorio como el vocero celebridad de Mirando. Es Steve Irwin mediante Timmy Mallett, interpretándolo de una manera más amplia que el considerable trasero de Okja y probando nuestra paciencia siempre que está en pantalla.

Después de un soleado acto inicial, la última hora es sombría y angustiante, y el tono retumba por todos lados, recordándonos qué extraña bestia es Okja. Actuaciones exageradas y lecciones alegóricas podrían sugerir una fantasía familiar si no fuera por las palabras altisonantes, la violencia frecuente y las horribles representaciones de la producción de carne. Puede no ser para todos, pero está probado que Bong puede poner a girar varios platos y, en gran medida, mantenerlos girando es una prueba de su gran habilidad como cineasta. En cualquier pantalla que estés, asegúrate de verla. 

VEREDICTO

Una fábula que se cuece como ninguna otra que verás este año. Desde Babe no ha habido un cerdo adorable que haya inspirado tanta alegría y dolor. 

 

Comenta esta nota