’Power Rangers’ nos quedó muy corta

Jonathan Pile | Reseñas 22/06/17

’Power Rangers’ nos quedó muy corta

Incluso si no tenías la edad correcta para ver el programa de televisión de los Power Rangers a mediados de los 90 (y eso era ser un adolescente o un universitario), era difícil evitarlos. Colores llamativos, trajes hechos de spandex y gente normal luchando contra los malos—ni siquiera tenían un cómic que respaldara la historia, a diferencia de las Tortugas Ninja. La programación de los sábados por la manada parecía ser su verdadero hogar. Aún así, había dinero para generar y personajes que nuevos que mostrar, así que están de regreso. Los colores brillantes permanecen, pero los disfraces son mil veces mejores. Y además ahora tienen a Bryan Cranston.

Cranston es Gordon, el Ranger rojo original que se sacrificó para derrotar a la Ranger mejor conocida como Rita Repulsa (Elizabeth Banks), cuyo nombre alterado traiciona los orígenes de la franquicia. Sesenta y cinco millones de años después, él actúa como mentor de un nuevo equipo gracias a que su esencia permanece atada a la conciencia de su nave espacial, Morphing Grid. Básicamente, es una gran cabeza que aparece en la pantalla. 

Pero es el nuevo equipo en el que se enfoca la película. Jason Lee Scott es el líder y el papel lo interpreta Dacre Montgomery—un clon de Zac Efron pero con un corte de cabello espantoso. Un ex-quarterback deprimido que ha sido expulsado del equipo después de ser parte de una broma que terminó implicando a la policía.

Y luego está Kimberly Hart (Naomi Scott), una porrista incomprendida, Billy Cranston (RJ Cyler) quien es autista en esta interacción, Zack (Ludi Lin), quien busca a su madre moribunda y Trini (Becky G.), personaje que se ha promocionado por ser parte de la comunidad LGBT. Los cambios en los personajes de Billy y Trini, en una película diferente, podría referencias a problemas realmente profundos. Pero aquí, el autismo es parte de las risas y las preferencias sexuales de Trini se reducen a una línea dentro del guión con la que explican por qué se encuentra de malas. ¿Por qué perder tiempo con eso cuando hay mucha nostalgia de donde sacar provecho? 

Y ese es uno de los grandes problemas de esta película. Tiene las bases de una buena película para adolescentes, pero exageraron demasiado en los montajes y los vehículos CG en forma de Transformers, lo que bloqueó por completo cualquier intento de darle profundidad a los personajes. Los Power Rangers se interponen en su propia película

Hay momentos grandiosos en la película—Banks actúa hermosamente exagerado para su papel como Rita y hay una parte de product placement deliberadamente desastroso de Krispy Kreme con el que vas a morir de la risa. Pero esencialmente es igual a un episodio de sábado en la mañana, pero con un presupuesto exagerado. Tal vez así deberíamos recordarlo. 

Comenta esta nota