Un jefe en pañales: Tanta hiperactividad puede ser riesgosa

Publicado el día 22 de Junio del 2017, Por Redacción Empire

Si Alec Baldwin actuando como un bebé petulante obsesionado con los negocios desatando un torbellino en la Casa Blanca se siente como la mejor idea dentro del mundo de Trump, quizá sea mejor recordar que las ruedas de la animación se mueven despacio. Basada en el libro infantil que Marla Frazee publicó en 2010, ‘Un jefe en pañales’ estuvo demasiado tiempo en proceso de producción como para empatar con la imitación de Baldwin en SNL.

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Si Alec Baldwin actuando como un bebé petulante obsesionado con los negocios desatando un torbellino en la Casa Blanca se siente como la mejor idea dentro del mundo de Trump, quizá sea mejor recordar que las ruedas de la animación se mueven despacio. Basada en el libro infantil que Marla Frazee publicó en 2010, ‘Un jefe en pañales’ estuvo demasiado tiempo en proceso de producción como para empatar con la imitación de Baldwin en SNL. En cambio, el film ofrece un visual frenético e intermitentemente gracioso muy apegado al estilo de ‘Toy Story’: un personaje ensimismado y muy fanfarrón al final tiene que formar una improbable alianza para salvar el día.

Hay una metáfora bastante obvia en el corazón de la película que a los padres les será fácil reconocer: los bebés que entran al negocio de la familia se adueñan del tiempo y las rutinas del resto de los involucrados. En este caso, el hermano mayor de nuevo integrante, Tim, es desplazado por sus padres debido a que no entra dentro de las prioridades. Sin embargo, ‘Un jefe en pañales’ propone la idea de distanciarse en lugar de participar. Como se establece en los primeros diez minutos de la película, Tim es un niño con una imaginación impresionante—la cena se convierte en una aventura en la selva y bajar las escaleras es una expedición bajo el mar—y la llegada del bebé se siente como una simple y hostil adquisición corporativa.