Logan

Dan Jolin | Reseñas 22/06/17

Logan

Cuando le preguntaron a James Mangold, director de Logan, cuáles eran las influencias cinematográficas de la más reciente –y supuestamente última— película de Wolverine, soltó una larga y tentadora lista de cintas que incluyen el clásico western Shane, la adorable historia de Little Miss Sunshine y la trágica obra de Darren Aronofsky, The Wrestler. No mintió. De hecho, Logan le debe mucho más a estas películas que al cómic de Mark Millar, Old Man Logan, cuya adaptación en este film es bastante liberal. 

En general el ambiente es sombrío y melancólico, similar a la película de 1953 dirigida por Alan Ladd; Mangold (coescribiendo junto con Scott Frank y Michael Green) incluso hace que uno de los personajes repita el discurso de Shane: “No hay como vivir después de matar”, palabra por palabra hasta llegar a la lágrima traicionera. Mientras tanto, el mismo Logan nos recuerda a Mickey Rourke en The Wrestler, una sombra perdida de lo que era antes, una perfecta máquina para matar. Y aunque todavía se regenera, lo hace mucho más despacio: ahora toda herida deja cicatriz. También se ha vuelto más lento y torpe. Cojea, se tambalea y sus garras ya no suenan filosas como en los viejos tiempos; de hecho una empieza a quedarse atorada. 

vía Empire UK

"Logan por fin da rienda suelta a la furia de Wolverine".

Perseguido por el tipo de organización científica militar sombría y misteriosa que llenaría de orgullo al mismísimo William Stryker, el viejo Logan emprende el camino (al puro estilo Little Miss Sunshine) con una mutante muda de nombre Laura y un viejo cascarrabias…el Profesor Charles Xavier, quien nos da la mejor interpretación del personaje: un Charles que usa farmacéuticos para luchar con la demencia senil. Algo exageradamente necesario, pues en palabras de Boyd Holbrook, el cyborg mercenario, su cerebro “esta catalogado como un arma de destrucción masiva”.


Evitando de manera muy acertada la más reciente tendencia que tienen las últimas películas de X-Men de aumentar las amenazas mundiales con efectos digitales que ya se están volviendo incompresibles, Mangold mantiene todo bien fundado, haciendo la historia más íntima. Por primera vez la tensión entre el instinto asesino primordial de Logan y su conflicto por ser un ser humano decente y bueno es explorado de manera profunda y extensa. Ya no se siente como una pizca de sal en el estofado de acción, ahora es la jugosa carne del drama y es más sabroso en las interacciones que tiene Logan, compasivo y combativo, con el convaleciente Xavier y el minúsculo barril de pólvora que es Laura. Uno es la ronca voz de su conciencia y la otra una oportunidad de formar un mejor futuro. Los momentos más emocionales de la película son cuando los tres personajes comparten escenas.

Copiando a Deadpool en sus violentas masacres, Logan también da rienda suelta a la furia de Wolverine. Hugh Jackman rompe huesos, deja ciegos, apuñala cráneos y rebana extremidades de cuanto malote se le pone enfrente, pintando la arena, paredes y árboles de color rojo sangre. Permitiéndole ser más adulto, esta es sin la menor duda la mejor película de Wolverine hasta ahora. Si es verdad que Jackman aceptó un recorte de sueldo para permitir la clasificación C, entonces esta es su recompensa.


A pesar del éxito comercial y el compromiso de tratar de interpretar a un artístico de las últimas dos películas de Wolverine, Logan comparte varios de sus errores. La urgencia por darnos un villano en jefe que sea más malvado que su mano derecha termina siendo una decepción que revela y externaliza los conflictos de Logan de una manera obvia y cansada. Y mientras nos ahorraron la ridiculez del robot samurai gigante de The Wolverine (hay que darle gracias a Dios), la pelea final se sale del tono que la película se tardo tanto en armar. 
Aún así, si esta es realmente la última interpretación de Wolverine para Jackman, es una obra final que le permite salir con la cabeza en alto. Un recordatorio que si se trata de interpretar a un antihéroe hecho y derecho con el estilo brusco del cine los setentas y una personalidad profunda y oscura, Jackman es el mejor en lo que hace. 

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