Logan

Publicado el día 22 de Junio del 2017, Por Dan Jolin

En el año 2029, Logan, mejor conocido como Wolverine, es un mutante viejo y acabado cuyas habilidades de regeneración están en decadencia.

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Cuando le preguntaron a James Mangold, director de Logan, cuáles eran las influencias cinematográficas de la más reciente –y supuestamente última— película de Wolverine, soltó una larga y tentadora lista de cintas que incluyen el clásico western Shane, la adorable historia de Little Miss Sunshine y la trágica obra de Darren Aronofsky, The Wrestler. No mintió. De hecho, Logan le debe mucho más a estas películas que al cómic de Mark Millar, Old Man Logan, cuya adaptación en este film es bastante liberal. 

En general el ambiente es sombrío y melancólico, similar a la película de 1953 dirigida por Alan Ladd; Mangold (coescribiendo junto con Scott Frank y Michael Green) incluso hace que uno de los personajes repita el discurso de Shane: “No hay como vivir después de matar”, palabra por palabra hasta llegar a la lágrima traicionera. Mientras tanto, el mismo Logan nos recuerda a Mickey Rourke en The Wrestler, una sombra perdida de lo que era antes, una perfecta máquina para matar. Y aunque todavía se regenera, lo hace mucho más despacio: ahora toda herida deja cicatriz. También se ha vuelto más lento y torpe. Cojea, se tambalea y sus garras ya no suenan filosas como en los viejos tiempos; de hecho una empieza a quedarse atorada.