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Publicado el día 22 de Junio del 2017, Por Olly Richards

Maureen (Kristen Stewart) vive en París y es médium. Después de la muerte de su hermano gemelo, Maureen decide no continuar con su vida hasta encontrar por lo menos alguna señal de que su hermano está descansando en paz.

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No hay ningún ángulo de la más reciente película Oliver Assayas que funcione por completo. Al igual que una historia de fantasmas, el film pasa de ser genuinamente espeluznante a completamente ridículo, sobre todo por sus efectos especiales que parecen haber sido copiados de una casa embrujada de feria. Por otro lado, como un buen thriller de misterio, la historia te lleva por caminos aterradores pero con dirección a un destino demasiado obvio. Y para terminar, nos deja con un montón de cabos sueltos.

Aún con lo poco satisfactoria que puede ser debido a estos detalles, la película está llena de buenas atmósferas y un excelente trabajo en los personajes que, a pesar de que no pueden hacernos olvidar los errores de la trama, por lo menos pueden ayudarnos a perdonarlos. Es un revoltijo tan peculiar que es casi imposible de catalogar, pero se deleita por su rareza. Esa es su mayor fortaleza. 

Kristen Stewart muestra que está en la mejor etapa de su carrera con Maureen, personaje que trabaja organizando el vestuario de una celebridad nefasta a quien vemos poco, pero de la que se sabe mucho por lo que los demás hablan a sus espaldas. Maureen, como es obvio, odia su trabajo (aunque es muy buena desempeñándolo) y su hogar temporal en París. La única razón por la que permanece en la capital parisina es porque su hermano murió allí y ella está esperando una señal de su espíritu.