La bella y la bestia

Publicado el día 22 de Junio del 2017, Por Nick De Semlyen

Un musical desvergonzado de corazón y alegre que tiene energía de sobra, definitivamente nada bestial.

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“Live-actionificar” no es una palabra. Pero es muy posible que lo sea pronto, tomando en cuenta el paso frenético con el que Disney está transformando sus clásicos animados en películas con personas reales. El Libro de la Selva, Dumbo, El Rey León…es solo cuestión de tiempo para que tengamos a un Hércules de carne y hueso. Las más recientes adapataciones han recaudado una considerable cantidad de dinero. Aún así, aquellos encargados en rehacer La bella y la bestia seguro tuvieron un presentimiento – parecido, digamos, al de alguien que se acerca a un castillo lleno de vajillas.

Muchos han intentado adaptar este clásico cuento de hadas de 1740 en el que Disney basa su película, desde La niñera y Presidente con Fran Drescher, hasta la versión francesa con Léa Seydoux y Vincent Cassel. Eso, añadiéndo la inmensa presión que aportan los fans de este clásico animado, de haber salido mal, Disneylandia habría sido arrasada por una muchedumbre con picos y antorchas. Por suerte, este no fue el caso. Bajo el liderazgo de Bill Candon, quien ya tiene experiencia manejando a fanáticos enardecidos después de hacer dos películas de Crepúsculo, este film salió muy bien logrado. 

Por otro lado Bill Candon, siguiendo los planos puestos por su predecesor, acierta en todas las notas, agregándole unas nuevas de su propia cosecha. Tiene algunas fallas, pero es más probable que salgas de la sala de cine con una sonrisa y una canción pegada.